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El cascabel de Internet

La Vanguardia 4 de noviembre de 2014

Con frecuencia aparecen reflexiones sobre el control de Internet por los Estados en su lucha contra el terrorismo y sobre cómo garantizar que no se extralimiten perjudicando derechos fundamentales. La mayoría reclaman establecer límites (cascabeles) al control de Internet, lo que en la práctica se ha demostrado ineficaz precisamente por la dificultad de ponerle el cascabel al gato (los Estados).
A mi juicio el error viene de considerar que el control de Internet es una actividad más del Estado y que puede ser delimitada, como las otras, para proteger los derechos de los particulares. Pues bien, no es una actividad susceptible de limitación, sino más bien el intento de control de un espacio (el espacio digital); con un problema añadido: este espacio no se basa en el espacio de soberanía de los Estados, sino que trasciende sus fronteras. El espacio digital es el de la extraterritorialidad física. A diferencia del espacio físico en el que las fronteras son el límite del Estado no existen controles territoriales en el espacio digital que podamos delimitar para proteger derechos. No importa de qué tipo de Estados hablemos. Estados Unidos, Rusia, China o Alemania coinciden en algo para perpetuarse: en querer acumular el máximo de información posible sobre todo (economía, tecnología, big-data…) aunque para ello deban justificarse en razones de seguridad.
¿Qué hacer entonces? Acudir al origen del problema. El control de Internet es el control de su estructura, que es de hecho privada y consensuada. Quien controla la estructura de Internet (sus nodos de conexión, sus direcciones IP, su asignación de dominios) tiene la capacidad de controlar la actividad en el espacio digital. Para ello no podemos ni debemos acudir a leyes de los Estados (sólo válidas dentro de sus fronteras): debemos acudir a modelos de regulación privada, consensuada, que a su vez sean reconocidas por los propios Estados como normas de su propio ordenamiento jurídico. Es lo que denominamos la autorregulación regulada. Este modelo, que ya existe en muchos países en campos como la seguridad industrial, la calidad o el sector agroalimentario permitiría que alguien ajeno al sistema de control estatal pueda velar de modo independiente por el respeto de los límites establecidos, poniendo así el cascabel al gato.

Ramon J. Moles
Profesor universitario
Autor de “Derecho y control en Internet”.


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“If the only tool you have is a hammer, it is tempting to treat everything as if it were a nail.”

Abraham Maslow

Managing complexity requires various instruments suitable environments both  public and private how cooperation between them. You can only adapt to these needs through transdisciplinarity and an approach capable of overcoming   the rigidity of doctrine. This should lead us to a science and less dogmatic legal practice, the more useful the common interest and best suited to run times like that.   Thus, concepts such as  quality-regulation, self-regulation, risk governance,  comprehensive security or competitive intelligence   generated great interest in this global context. 

La gestió de la complexitat requereix d’instruments variats, adequats tant a entorns públics, privats com de cooperació entre tots dos. Només és possible adaptar-se a aquestes necessitats mitjançant la transdisciplinarietat i un enfocament capaç de superar la rigidesa doctrinal. Això ens hauria de conduir a una ciència i una praxi jurídica menys dogmàtica, més útil a l’interès comú i més adequada a temps com els que corren. És així com conceptes com  dret de la qualitat, autorregulació, governança del risc, seguretat integral o intel·ligència competitiva generen un gran interès en aquest context globalitzat.

La gestión de la complejidad requiere de instrumentos variados, adecuados tanto a entornos públicos, privados cómo de cooperación entre ambos. Sólo es posible adaptarse a estas necesidades mediante la transdisciplinariedad y un enfoque capaz de superar la rigidez doctrinal. Ello nos debería conducir a una ciencia y una praxis jurídica menos dogmática, más útil al interés común y más adecuada a tiempos como los que corren. Es así como conceptos como derecho de la calidad, autorregulación, gobernanza del riesgo, seguridad integral o inteligencia competitiva generan un gran interés en este contexto globalizado.