Milei: «Homo argentum» en España (infoLibre)

Argentina es un país que merece un presidente que la represente con dignidad.

Casa Rosada, sede de la Presidencia de Argentina, en Buenos Aires bajo un cielo azul

Milei, a cinco semanas de nuestras elecciones generales del 29 de noviembre, llamó al presidente del Gobierno de España «impresentable dictador», «corrupto», «ladrón» y «delincuente». Pidió sacar a los socialistas del poder «a patadas». Y advirtió a los votantes españoles de que no se «suiciden» eligiendo al PSOE. También proclamó que «no hay nada más divertido que patear culos zurdos». A una periodista de la Cadena SER que le hizo una pregunta incómoda la despachó como «intelectualmente corta y miserable política». El Ministerio de Asuntos Exteriores respondió con su «más enérgica condena». No es la primera vez: en mayo de 2024 Milei llamó «corrupta» a la esposa del presidente y España acabó retirando a su embajadora en Buenos Aires. Nunca hubo disculpa.

Cuando un mandatario insulta al presidente elegido de otro país y sugiere a sus ciudadanos que votar a una opción u otra es «suicidarse» está despreciando a millones de ciudadanos y su derecho a decidir sin tutelas extranjeras. Y Milei lo hace, además, desde una posición que debería invitarle a la humildad. En España viven cerca de 450.000 personas nacidas en Argentina, según los registros del INE a 1 de enero de 2024. Es una cifra récord: en 2021 eran unas 302.000. Casi la mitad tiene ya también la nacionalidad española. Muchos llegaron huyendo de las sucesivas crisis de su país, desde el corralito de 2001 hasta la inflación desbocada de la última década. Otros, antes, huyendo de una dictadura. España los recibió, igual que Argentina recibió a los españoles que cruzaron el Atlántico en el siglo XX huyendo del hambre y de Franco.

Cada exabrupto de Milei en Madrid coloca a esa comunidad en una posición incómoda: o les obliga a explicar que «no todos los argentinos somos como Milei» o, si están de acuerdo con él, deberían explicar porque están aquí y no en la Disneylandia de la Pampa. Lo dijo Ricardo Alfonsín, que fue embajador en Madrid: «Qué mal que nos hace quedar Milei». Un país tan apurado no está para dar lecciones. Argentina arrastra décadas de inestabilidad: default, corralito, devaluaciones, inflación crónica. Milei no creó esas crisis: las heredó. Pero su receta, una motosierra aplicada sobre todo a jubilados, salarios y servicios públicos, la ha pagado la gente más vulnerable. En el primer semestre de su mandato la pobreza se disparó al 52,9%: casi 25 millones de personas de un total de habitantes de 46 millones, de los que casi 2 millones están en el extranjero, con España como destino principal.

El Gobierno argentino presume de haber bajado la inflación y la pobreza desde aquel pico. Es cierto que la inflación ya no es la de 2023. Pero los últimos datos muestran que el supuesto milagro nunca existió. La pobreza va al alza. Según el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina), en el primer semestre de 2026 subió al 32,3% y entre los niños de 0 a 14 años, el 44,5% es pobre. Según datos oficiales la actividad económica cayó un 2,9% en julio respecto a junio. El comercio se hundió un 5,1% y la industria un 4,6% interanual. Analistas de distintas tendencias hablan ya de recesión técnica. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron unos 434.000 empleos registrados. El 44% de los ocupados trabaja en la informalidad. La inflación de septiembre fue del 1,9% mensual y del 33,4% en doce meses, una cifra que en España sería impensable. ¿Esta es la receta de Milei para el resto de los países? Parece que algún otro país del Cono Sur (Brasil entre ellos) tampoco opta por las teorías que podríamos titular como «bloque Milei-Bolsonaro-Trump».

Con un país así, cabría esperar de su presidente que viajara a Europa a buscar inversiones, socios y comercio. Milei, en cambio, eligió hacer campaña insultando al Gobierno con el que tendría que negociar: llamó «corrupto» y «ladrón» a Sánchez. Resulta llamativo viniendo de quien acumula causas judiciales en su persona y entorno más cercano: Caso $LIBRA por la promoción de una criptomoneda desde la presidencia, con pérdidas para miles de inversores. Caso ANDIS, de sobornos en la compra de medicamentos que implican a la hermana del presidente y secretaria general de la Presidencia. Caso Espert, por el que uno de sus diputados estrella está imputado por su relación con el narcotráfico. Su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, también ha sido denunciado por enriquecimiento ilícito, y hay una denuncia contra los hermanos Milei por el presunto uso de recursos públicos en viajes privados. Ninguna de estas causas ha terminado todavía en condena y la presunción de inocencia vale para todos. Precisamente por eso: también vale para Pedro Sánchez, a quien Milei llama «ladrón» y «delincuente» sin que exista sentencia alguna que lo respalde.

Nadie pide a Milei que comparta las políticas de Sánchez: lo que no puede hacer un jefe de Estado es venir a otro país a insultarlo. Eso es injerencia y una falta de respeto a la soberanía. Tampoco pasa inadvertido el silencio de quienes le aplauden en Madrid. Deberían explicar si comparten esos insultos. La lealtad a las instituciones no puede depender de quién las ocupe. Argentina es un país que merece un presidente que la represente con dignidad. Milei debería ocuparse de Argentina y desmentir al prototipo de argentino porteño ególatra y mentiroso retratado en la película Homo Argentum o en la serie El encargado de Mariano Cohn y Gastón Duprat, al que tanto se parece.

Ramon-Jordi Moles Plaza. Jurista y analista.

Publicado en infoLibre el 1 de noviembre de 2026.

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